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Mire ♥

No sabes cuánto te adoro.

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Finalmente no hemos podido hacer una barbacoa/evento para engañarnos y creer que la primavera ya casi está aquí esta tarde como era el plan inicial. Resulta que en el Marché Richelieu no les quedaba carbón, así que finalmente nos hemos preparado unos filetitos a la plancha con setas, espárragos trigueros, mazorcas de maíz y patatas al horno con pimentón. Es la vez que mejor he comido desde que estoy en Montreal, and I'm not even kidding.

Después, sesión de The Bad Girls Club, High Society y The Real Housewives of Miami. Si un día me pongo a trabajar para una empresa de traducción audiovisual no podrán decir que me falta bagaje, al menos como espectador. Cómo me gustaría que en la empresa en la que hice las prácticas me hubiesen encargado traducir alguno de estos realities llenos de sistas que se pasan el día con el bitch en la boca y con los labios pixelados para que no se puedan leer las palabrotas que sueltan. Tiene que ser una labor bastante ardua encajar los <PITIDO> en la traducción.

A partir de mañana tengo tres objetivos:

  1. Informarme de una <PITIDO> vez de las clases de francés que se imparten en el centro de lenguas o en cualquier otro sitio compatible con mis horarios.
  2. Preparar el planning para la inminente visita (¡queda un mes!) de JC, mi madre y mis tías.
  3. Establecer un plan de acción con respecto a la idea de buscar trabajo y un futuro a corto plazo en Montreal. La hora de volver a casa se aproxima y tengo que informarme y atar bien todos los posibles cabos, tanto para mí como para JC si queremos hacer que esto sea una realidad.
Si alguien me puede decir qué pinta esa chaqueta denim
al fondo le estaría muy agradecido.


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Del cielo al infierno

PROBLEM?
Esto de los medicamentos y de estar enfermo me está pasando factura a nivel mental, sobre todo durante mis horas de sueño. Esta noche, sin ir más lejos, me he despertado repentinamente porque algo me ha llamado la atención: se escuchaban graznidos. He abierto los ojos súper confuso, apoyado en la almohada y aguzando el oído y he vuelto a oirlos, graznidos de pato, he pensado primero, aunque después me han sonado más a gaviota, porque eran cortos, agudos y frecuentes: hambrientos. Me ha parecido que estaban en el patio interior. El problema es que Montreal, pese a estar rodeada por dos lagos, está en el interior y no es costera y no suele haber gaviotas en esta parte de la ciudad. 


La inventora del oxígeno y una amiga negrita
Pasado el sobresalto me he vuelto a dormir y he soñado que estaba en mi casa, en Valencia, disfrutando de una agradable y abundante cena familiar. Salía a la calle y me encontraba con Rafa y con Pilar, iban vestidos de una manera bastante peculiar y por lo visto íbamos a salir de fiesta. Era mi despedida de España. Rafa me decía que se trataba de una fiesta temática yiddish (que es un idioma judío). Ambos llevaban un gorro cónico, a medio camino entre alguno de los últimos looks de Lady Gaga y el típico gorro de recolector de arroz chino o vietnamita, de color negro y con un pañuelo anudado bajo el cuello. Rafa llevaba una torera de manga larga de la que, en vez de flecos, colgaban plumas de tela, lo que me pareció lo más. Iban bastante esperpénticos, pero tal vez porque era todo en tonos negros u oscuros sí que llegaba a remitir a algún aspecto de la cultura judía.

Estaban súper cariñosos y simpáticos conmigo por eso de que era la despedida. Yo le decía a Rafa: «Si quieres más complementos yiddish, ésa es tu tienda.» Y señalaba una tienda detrás de él en la que se vendían objetos judíos y de Oriente Medio (dréidels, menoras, bisutería con la estrella de David, bolsos...). Y éste se iba corriendo y se estampaba contra el escaparate, gritando «MI DIOS VENGADOR», mientras le daba besos al cristal.

Lidia: Become a fan.*
En medio de todo esto aparecía Lidia entre la multitud, gritando mi nombre, venía corriendo, saltaba y yo la cogía al vuelo. Llevaba uno de sus looks más característicos: una blusa como de seda con un estampado genial en color azul oscuro, una minifalda de tubo negra brillante bastante altita y medias negras con estampado complejo. Y tacones, por supuesto. Me llama la atención que al principio llevase unas gafas de sol circulares, pese a ser de noche. Parece ser que ella también viene a la fiesta yiddish. A todo esto, yo aún no he decidido qué ponerme. De repente nos cruzamos con un tropel de modernos que van andando en todas direcciones. Me suenan las caras de algunos, pero son Rafa y Lidia los que indudablemente saludan a diestro y siniestro. Me presentan a algunas personas y quedamos en que luego nos veremos en la disco. Es un sueño bastante vívido.

Creo que aquí me he vuelto a despertar, desorientado, no había ni rastro de los graznidos, he mirado la hora y eran las 6 y pico de la mañana. He pensado, mientras me adormecía, qué hora sería para Jose y me he justificado pensando que yo tenía que dormir más horas aunque para él fuesen las 12 porque yo me dormí más tarde. Delirios.

Esta vez he vuelto a soñar. Estaba en casa de mi abuela, habíamos ido mi madre y yo a comer con ella. No sé si había algún familiar más. La comida propiamente ya había acabado y mientras ellos hacían la sobremesa charlando en el comedor yo me paseaba por la casa, escuchando música en el iPod con mis auriculares Bose, que en mi sueño funcionaban perfectamente, pero que en la realidad están rotos de un auricular y me parte el corazón. (Nota mental: tengo que llevarlos a reparar, ojalá se pueda). En un momento dado me ponía a ver la tele, ponía algún canal de música de ONO de esos que teníamos antaño en casa como SOL música y constataba que por lo visto estaban haciendo un maratón de vídeos cutrones y súper low budget, de esos que sólo ponen a partir de las 3.30h de la madrugada porque nadie está mirando. Todo muy en la onda de música electrónica del Este y remakes del tema de Superdetective en Hollywood versión maquinola. Una delicia, vamos.

Llega mi madre, se para junto al televisor, mira la pantalla y me dirige una mirada de asco muy elocuente que significa «¿pero qué horror estás mirando?». Estoy de acuerdo con ella y me pongo a hacer zapping. La mayoría de canales me indican que mi abuela no ha pagado por tener ese servicio y que por lo tanto no están disponibles. Imagino que ella tiene el paquete básico de canales. De repente empiezan a aparecer canales porno non-stop, con una chica arrodillada entre dos varones. Momento awkward. Cambio con rapidez, pero a estas cosas modernas les cuesta mucho cambiar de canal. Lo único que aparece ahora en todas las cadenas es la moza bien acompañada o su variante homo, que es en concreto la peli Heaven to Hell. Me siento lo peor por conocerla. Y los canales cambian cada vez más despacio. Además, la puerta de la calle está abierta y hay alguien que está subiendo en el ascensor...

Aquí me he despertado. Bastante flipado con mi actividad cerebral y pensando que las gaviotas habían sido producto de mi imaginación. Descarto la idea de los medicamentos, porque estoy tomándome algún Gelocatilcito de vez en cuando, ¡ni que fuese un Valium 5!

*Disclaimer: esta foto no me pertenece, soy tan stalker que he buscado el nombre de la susodicha en Google Images y me ha aparecido. ¡RABO! Qué calladito se lo tenía, pero si es una foto de esas que te hacen querer gritar «¡Diva!».
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La integración

Me he dado cuenta de que pronto hará un mes que estoy en Montreal (para futura referencia, llegué aquí el 28 de septiembre) y poco a poco las cosas han ido encarrilándose. Tengo un piso en el que estoy a gusto, no es el sitio más acogedor en el mundo, pero la cama es cómoda, tengo calefacción y agua caliente, Internet y una nevera. Está muy bien situado. Llego al trabajo en unos 40 minutos y se me hace más corto, suelo hacerlo escuchando música y leyendo algún periódico gratuito como Metro o 24h. 


Estoy a gusto en el trabajo, aunque soy un poco el último mono y las clases son un subidón de adrenalina al que aún estoy acostumbrándome. Cada alumno es un mundo, a pesar del denominador común 'estamos jubilados' (el 90% de ellos), los hay muy simpáticos, serios, algún borde, callados y otros que se dedican a acaparar la clase. Hay que tener cuidado con ellos. Para preparar las clases, la oficina donde trabajo es genial porque tiene muchos libros y recursos. Con mis dos grupos suelo seguir los libros Prisma B1 y Prisma B2.


Mi antecesor en el centro, un chico muy majo llamado Arnau se ofreció a presentarme a amigos suyos en los diferentes e-mails que nos mandamos tras mi incorporación al centro. A raíz de esto agregué a varios de ellos al Facebook y la semana pasada quedé con ellos. Mi contacto era, en primer lugar un chico llamado Simon, que según me habían dicho trabajaba en una sex shop. Cuando salí de dar clase el pasado miércoles le llamé y entre inglés y francés me explicó cómo llegar a su casa, a pesar de que él no utiliza el metro a menudo. Evidentemente, de camino a su casa me perdí un par de veces y tuve que parar en mitad de la calle a abrir mi macro mapa desplegable para tratar de ubicarme. Cuando llegué a la calle, traté de memorizar el número de su casa, no me acordaba bien (típico) y le volví a llamar para que me confirmara que, en efecto, era el que yo tenía en mente.


Bien de XXXO


El chico era súper simpático, me recibieron él y un perrazo gigante. «No te dan miedo los perros, ¿no?» me preguntó, «No» dije «bueno, un poco añadí» tras ver que el perro estaba especialmente eufórico y me olisqueaba la entrepierna. Temí que se pusiera a bailar merengue de pie y me tumbase. «No estoy acostumbrado a estar con animales» me excusé, con una sonrisa. Luego pasamos a la cocina y me ofrecieron algo de beber, lo cual se agradeció. Empezamos con el vodka yo y el gin él. Mi francés era bastante pobre, pero creo que conseguí expresarme con más o menos soltura. Al poco llegó una chica, compañera de piso, que se unió a la charla. Era muy simpática, y Simon dijo, con humor, que era «la única chica del grupo».


Hablamos de música y me di cuenta de que teníamos un gusto musical similar, lo cual me alegró mucho, se habló de Robyn, Crystal Castles, The Knife, Kylie, Gossip... Sobre todo pop electrónico con alguna concesión al mainstream. Genialidad. Luego nos dirigimos hacia  Le village gai, donde ibamos a reunirnos con otro de los chicos que había agregado previamente (Philippe) y fuimos a un bar que mezclaba elementos del típico sports bar americano, un karaoke y una zona muy amplia con billares (sólo había mujeres jugando a ellos). Tomamos varias jarras de cervezas. En un momento dado llegó Philippe, un chico con muchos tatuajes en los brazos que nos mostró su última adquisición: un tatuaje de la isla de Montreal (el dibujo geográfico) porque dijo que «le gustaba mucho la ciudad». Algo ebrio, le sugerí en tono jocoso que ahora tenía que tatuarse la cara de Céline Dion en el otro brazo. Se rieron. 


Le village gai por cortesía de Wikipedia


La comunicación fue bastante bien, por suerte, cuando hablaban entre ellos desconectaba un poco, porque me cuesta mucho estar conectado todo el rato a la conversación, pero no tanto como para abstraerme del todo. Después de eso, salimos y Philippe dijo que se tenía que ir (recordemos que aquí los estudiantes están de exámenes). Simon y yo fuimos a un pub con poca luz, que Simon describió como de ambiente un poco bear, pero que a mí me pareció de ambiente a secas. Solo había una mujer, eso sí. Y ahí bailamos y pasamos un rato más hasta que salimos y yo estaba hambriento (no había cenado, no consigo adaptarme a los horarios de este país), fuimos directos a un McDonald's que se cruzó en nuestro camino. 


Después de eso, vuelta a casa en autobús y yo me bajé cuando Simon me indicó. Fue una noche muy agradable y ebria. Me lo pasé muy bien y sentí que ya había empezado a tener un poco de vida social en Canadá, por fin. Al día siguiente fui al trabajo con una resaca considerable, que tenía reunión semanal.


Esta semana seguramente también quedaré con ellos y Halloween (probablemente la fiesta más fantástica de Norteamérica) está a la vuelta de la esquina. ¿Alguna recomendación de disfraz?